Es una enorme falacia y desubicación premeditada de parte de la derecha el resguardar y defender al responsable por las perpetraciones y faltas a los derechos humanos en Chile, el ex ministro del interior Chadwick.

Apenas terminada la cesión de votación sus leales amigos abrazaban en forma de consuelo al “pobre” ex ministro por la injusticia que se estaba cometiendo contra su persona de encontrarlo culpable de sus actos en la ejecución de su mando. No hay sociedad en el mundo que defendería un actuar que implique la muerte y mutilación de civiles en tiempos de paz y bajo las reglas internacionales de lo que una democracia debe ser.

Es increíble que, en Chile, existiendo dos reportes individuales y de carácter internacional (Amnistía Internacional y Human Rights Watch) que apuntan a enormers faltas DDHH en Chile, y desde ya al ejecutivo en cargo por el déficit de mando y desde ya por su débil aporte a minimizar los daños a personas y en resguardo de los derechos humanos, se debate el grado de daño que este proceso le puede causar a la democracia chilena. No el daño a los DDHH sino el daño por enjuiciar al ex ministro!

El daño es no apuntar a los que debieran haber actuado y no lo hicieron. La comunidad internacional lo hace y pareciera ser que en Chile no vale nada todos los muertos y heridos, las personas que han perdido su vista por culpa del indiscriminado actuar de carabineros. En ninguna otra parte del mundo siquiera se discutiría el derecho a culpar al ejecutivo en cargo por sus actos, sino que el mismo estaría pidiendo disculpas por su actuar y desde ya acatando la culpabilidad de su déficit.


Pero en Chile no. Aquí se discute lo empedernido que ha sido apuntarle constitucionalmente y hacerle cargo de su actuar.


En Chile se discute lo “malo” que han sido los que buscan justicia. Los “malos” que han querido dañar la democracia. Señores, las democracias no son guaridas donde se refugian los políticos detrás de un mando, sino una forma de sistema social donde el pueblo elige representantes que defiendan sus derechos. Y que desde ya hoy está en cuestionamiento porque justamente este tipo de casos han sido excepcionales y no parte de un modus operandis.

Desde hace ya muchos años se deberían haber afrontado este tipo de situaciones, enjuiciando a muchísimos políticos corruptos. Una lista que no dejará de ser enormemente larga y cuestionable, pero recuerden que las protestas han dejado en claro que los políticos chilenos dejaron de ser inmunes, y el pueblo se cansó de ser condescendiente.


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