Bicireportage 23 de noviembre 2019

Las artes y la música son las armas más poderosas para la denuncia, la reflexión y la transformación de una sociedad.

Hoy se realizaron diversas manifestaciones culturales en distintas comunas de Santiago.
En el caso de la comuna de Ñuñoa, había bandas musicales en su plaza de armas y la organización de una pasa calle (procesión musical desde un punto a otro) integrado por agrupaciones de samba brasilera, danza, agrupaciones de Lakitas, entre otras, pasa calle que comenzó en plaza Ñuñoa y terminó en villa Frei.

En la plaza Ñuñoa la vida artística y musical así como en otras comunas, se han convertido en algo cotidiano y permanente, donde cada fin de semana las expresiones artísticas de todas las ramas han salido a manifestarse ante la necesidad de acompañar y respaldar las manifestaciones legítimas por parte de las y los ciudadanos, quienes han desbordado las calles del país ininterrumpidamente, con huelgas, paros, marchas y actividad cultural desde hace ya más de 30 días exigiendo al gobierno una serie de demandas sociales, convocar a una asamblea constituyente y redactar una nueva constitución, además por supuesto de exigir la renuncia o la destitución de ”don Sebastián”.

En dictadura las expresiones artísticas como el teatro o la música, fueron completamente intervenidas. Se crearon brigadas compuestas por militares especialmente dirigidas a erradicar ciertos contenidos y por sobretodo el legado musical y tradicional por según ellos, su alto contenido ”subversivo”.

Mataron a Víctor Jara, a Pablo Neruda y tantos artistas más. Destruyeron registros musicales, masters de grabaciones inéditas de un valor incalculable, no solo de Violeta Parra y otros artistas conocidos de la época, quemaron decenas de libros porque para ellos todo olía a marxismo. El delirio militar por erradicar desde la raíz al ”comunismo” transformó una guitarra, un charango, una quena o una zampoña en artefactos altamente peligrosos, que atentaban en contra de la paz de ese nuevo Chile que se edificaba sobre cimientos y ladrillos de sangre.

Hoy un nuevo aire sopla desde alguna parte. Poco a poco a emergido sigilosamente desde lo más profundo de esta sociedad, esa raíz que ha brotado con fuerza, emanando nuevamente los sonidos que resistieron al embate de ese golpe obscuro que intentó despiadadamente que olvidáramos nuestra identidad para siempre y que hoy por hoy cobran vida de nuevo. Me refiero a las artes, a la música que llaman e invitan a este reencuentro, a este renacer de la sociedad chilena que se cansó de obedecer al amo miserable, cual esclavitud post moderna.

Nuestra música y nuestra identidad se reencuentran de nuevo…

Se vienen tejiendo en realidad desde hace tiempo, pero en este presente convulsionado la música ha sido el vehículo para transmitir ideas, reflexiones, reencuentro y en conjunto a las diferentes expresiones artísticas han cumplido un rol protagónico en este proceso de transformación social.

Por eso les temen a las artes, porque con ellas avanzamos, re direccionamos unidos una nueva mirada, porque un mural, porque una danza, un actor y un músico pueden representar y plasmar las ideas, alegrías o tristezas de un pueblo que cuando reflexiona junto puede empujar en 30 días lo que no hicieron en 30 años, aunque aún sea insuficiente.

Por eso nos temen, porque los artistas convertimos los sueños en realidad…
..siempre!!

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